Fuente : Rosa Piquer . Diario Levante, edición digital. 2 de junio de 2007
Los feligreses de la iglesia de la Purísima Concepción de Vall de Almonacid, en la comarca del Alto Palancia, llevan ya más de dos años, desde abril de 2005, sin poder acudir a celebraciones religiosas dentro del templo. El deterioro físico de éste obligó al obispado a cerrarlo al público ante la aparición de unas grietas. Pero el motivo, meses después, todavía no está claro.
La Diputación de Castelló ha contratado un sistema de monitorización para analizar el estado del templo religioso y «ver el resultado» , según ha explicado Francisco Medina, asesor de Presidencia y responsable de Patrimonio y Cultura.
Para Medina «en un plazo de tres meses se podrían conocer los resultados» y así comenzar la contratación del proyecto. Asimismo, el responsable de Patrimonio ha resaltado que, una vez se conozcan los resultados la comisión «hará sus valoraciones» .
Francisco Medina ha explicado que la iglesia de Vall de Almonacid tiene un «problema grave de estructura» .
Según señala el asesor de Presidencia, parte del templo está calzado en roca y parte en arcilla y hay que ver, mediante el sistema de monitorización, «el movimiento de la estructura, hacia donde se mueve y el refuerzo que se le tiene que practicar» . «Políticamente hay voluntad de que se lleve a cabo la reforma porque está el dinero, pero son los técnicos quienes tienen que dar la solución» , ha resaltado el experto en patrimonio.
Las grietas siempre habían tenido una anchura similar, pero unos meses antes de que se cerrara el templo se fueron abriendo en el suelo y de forma intermitente iban apareciendo cascotes de yeso y el coro de la iglesia tuvo que trasladarse a la parte inferior.
Una de las posibles causas de este deterioro, según los técnicos, es la existencia de una gran masa de agua en el subsuelo, que podría estar minando la estructura del edificio.
Por el momento, Federico Caudé, que es el actual sacerdote de Vall de Almonacid, sigue realizando las celebraciones eucarísticas en el primer piso del edificio social que posee en ayuntamiento de la localidad y que han cedido a la parroquia, al igual que en su día cedieron una planta baja, hasta que el pueblo pueda contar de nuevo con su iglesia.