Mare nostrum: Vicente Blasco Ibáñez

 

El aceite era para él tan precioso como el arroz. En la época de la

navegación miserable, cuando el capitán hacía esfuerzos por conseguir

nuevos ahorros, Caragòl vigilaba especialmente la gran alcuza de su

cocina. Sospechaba que los marmitones y los marineros jóvenes se

atusaban el pelo para hacer el majo empleando el aceite como pomada.

Toda cabeza que se ponía al alcance de su vista turbia la sujetaba entre

sus brazos, llevando á ella las narices. El más lejano perfume del licor

de oliva despertaba su cólera. «¡Ah, lladre!...» Y dejaba caer su

manaza enorme, blanda y pesada como un guantelete de esgrima.

 

Ulises le creía capaz de subir al puente declarando que la navegación no

podía continuar por haberse agotado los odres del líquido color de

amatista procedente de la sierra de Espadán.

 

Sus ojos cegatos reconocían inmediatamente en los puertos la

nacionalidad de los buques que fondeaban á ambos costados del Mare

nostrum. Su nariz sorbía con tristeza el ambiente. «¡Nada!...» Eran

barcos insípidos, barcos del Norte, que hacían su comida con manteca:

tal vez barcos protestantes.

 

Title: Mare nostrum

Author: Vicente Blasco Ibáñez